Lunes, 11 Mayo 2020 09:00

Reportajes UCO: Aula de Software Libre, diez años de dinamismo, madurez y resiliencia

Escrito por G.C./M.J.P.
Participantes en la última Code Kata desde casa Participantes en la última Code Kata desde casa

 El 19 de marzo iba a tener lugar la Hackaton Open Data organizada por el Aula de Software Libre de la UCO, un evento de 24 horas, a caballo entre lo formativo y lo festivo, donde los participantes realizan aplicaciones que usan fuentes de datos abiertos. Este Gabinete de Comunicación iba a allí para documentarse de cara a un futuro reportaje sobre este Aula universitaria, una de las que más estudiantes atrae. Llegó la alerta sanitaria y el confinamiento y no pudo ser. Muchas Aulas y Cátedras vieron interrumpidas sus actividades por la imposibilidad de llevar a cabo acciones presenciales. Sin embargo, el Aula de Software Libre (ASL en adelante) de la UCO ha sabido adaptarse y mantener una actividad online semanal, pese a ver cancelados los grandes eventos que tenían planificados para este año. Y es que, como ellos mismos dicen, “la ventaja de la informática es que tenemos el laboratorio en casa”. Hemos conversado con su coordinador, Sergio Gómez, y con dos de sus miembros más activos, Pablo Rodríguez y Francisco Javier Molina, para comprobar que, pese al confinamiento, el ASL mantiene su espíritu participativo, autodidacta y altamente proactivo.

“En el ASL se está para aprender”, afirma Pablo Rodríguez, estudiante de 3º curso de Ingeniería Informática y delegado de relaciones externas del ASL. Es una declaración de principios bastante rotunda y que, a pesar de su aparente obviedad, denota el compromiso de los integrantes de este Aula. Es un aprendizaje de conocimientos y de competencias, donde las responsabilidades están compartidas y un estudiante puede proponer, participar y hasta impartir charlas o talleres desde el minuto uno que se une al Aula. Y puede que aquí radique el secreto de su éxito. Vayamos por partes.

El Aula de Software Libre (ASL) nació como Aula Universitaria en 2009 en el seno de la Escuela Politécnica Superior de Córdoba, aunque hunde sus raíces en el llamado Laboratorio de Software Libre, donde un grupo de profesores y estudiantes realizaban actividades de difusión del software no privativo desde 2006.  El pasado año celebró su décimo aniversario por todo lo alto y vivió una especie de época dorada que no conocía desde su fundación. Como todas las Aulas, pasa por momentos de auge y de declive. “Hace tres años se quedó casi vacía porque la mayoría de los alumnos que participaban eran de 4º de Ingeniería Informática y al año siguiente se iban”, comenta Sergio Gómez, Ingeniero Informático y PAS de la UCO, además de coordinador del Aula. “Pero luego entró una nueva promoción con alumnos de 1º súper motivados, que tiraron de otros de 2º, y el Aula se renovó”. Como todas las Aulas, si no hay implicación de estudiantes, además de profesores, no sobrevive. Gracias a ese grupo de nuevos alumnos, entre los que se encuentran Pablo Rodríguez y Francis Molina, y al compromiso e implicación de algunos profesores del Grado, se fueron gestando nuevas actividades hasta llegar al momento cumbre del pasado año. 

Fue un año plagado de actividades, encuentros y jornadas de gran impacto en la comunidad universitaria y tecnológica de Córdoba, especialmente con la celebración de la final del XIII Concurso Universitario de software libre, pero, sobre todo, con la organización del I Salmorejo Tech, un evento para crear comunidad tecnológica en torno al software no privativo y que reunió en la UCO a más de 300 personas de toda España el pasado mes septiembre. Durante todo el pasado año, casi 400 estudiantes asistieron a las actividades del ASL (sin incluir a los asistentes al Salmorejo Tech). El Aula impartió un total de 109 horas de formación en 19 actividades diferentes (charlas, talleres y cursos). Incluso se tutorizaron 3 TFG en torno a proyectos de software libre.

 

                                                                                          Imágenes de diferentes actividades organizadas por el ASL.

 

2020 se presentaba como un año de continuidad al buen momento del ASL. Nada hacía presagiar lo que se nos avecinaba con la alerta sanitaria por la COVID-19 cuando el Aula presentó su Spring Festival, un completo programa de actividades que incluía su ya famosa Hackaton de Open Data. Y en la mente de todos estaba celebrar una segunda convocatoria del Salmorejo Tech, que ya calentaba motores. Si nos creemos aquella máxima darwiniana de quienes mejor saben adaptarse son los que sobreviven, el ASL es un ejemplo de que esto es así. Desde que comenzó el confinamiento han mantenido el ritmo de una actividad semanal, obviamente, de forma virtual. Entre ellas, algunos talleres de una hora por videoconferencias y las kode cata desde casa en colaboración con la empresa tecnológica de origen cordobés Audiense. Y para no perder fuelle, han ido retransmitiendo estos eventos en directo desde su canal de YouTube, con el hashtag #ElAulaSeQuedaEnCasa. “Tratamos de seguir haciendo ruido para que la gente no se desenganche”, explica Sergio Gómez. “Y en parte lo hemos conseguido, porque en una de las code kata incluso tuvimos participantes de Barcelona y Zaragoza”.

                                                                                        Celebración del I Salmorejo Tech en el Salón de Actos del Rectorado.

 

Participación y relevo generacional

¿Qué tiene este Aula, en su estructura o modus operandi que consiga atraer y, sobre todo, retener a los estudiantes? Obviamente, el interés por los contenidos de su actividad. “La informática es muy amplia y crece rapidísimo. Es imposible que los planes de estudios de los Grados puedan adaptarse a esa velocidad”, comenta Pablo Rodríguez. “En la carrera tienes las bases, pero la ventaja del Aula es que te centras en tecnologías concretas, es decir, damos a conocer herramientas concretas y ya cada cual profundiza en la que la interesa”. Así opina también Francisco Javier Molina Prieto, Francis, también estudiante de 3º de Ingeniería Informática y delegado de RRSS y marketing del ASL. “El Aula me aporta todo el conocimiento que no me aporta el Grado, en el sentido de que profundizo en los temas que me interesan”, explica. 

Sin embargo, tanto o más que los contenidos puede ser la forma en que se socializa el conocimiento dentro del Aula. “Hay talleres que impartimos casi todos los años porque nos parecen fundamentales para los alumnos de 1º, por ejemplo, el de GIT”, nos explica Pablo Rodríguez. “Lo bueno es que los alumnos que lo han recibido un año, al siguiente pueden impartirlo ellos mismos, porque durante ese año lo han trabajado”. Esa forma de dar protagonismo a los estudiantes y a su aprendizaje es parte del ADN del Aula. “Efectivamente, en el ASL se conocen compañeros de distintos cursos del grado, lo cual no suele ser frecuente en las aulas. Los de 1º conocen a los de 4º, trabajan juntos, unos enseñan a otros”, detalla Sergio Gómez. Tanto Pablo como Francis se engancharon al Aula así. “Un compañero mío que había programado antes de la carrera le propuso a Sergio dar un taller de seguridad informática y lo hizo. Unos cuantos alumnos de 1º que éramos amigos suyos fuimos al taller y ahí nos enganchamos al Aula”, comenta Pablo Rodríguez. “Reconozco que al principio no me enteraba de mucho, porque yo no había hecho nada de programación antes de entrar al Grado, pero vi que en el Aula había gente que sabía mucho y me dije: yo tengo que arrimarme a esta gente. Ese mismo año, en el segundo cuatrimestre, me instalé Linux y empecé a toquetear. Al final de ese primer año de carrera me di cuenta de todo lo que había aprendido y avanzado respecto a otros compañeros de promoción”.

                                                                                             Un alumno de 4º del ASL impartiendo un taller de GIT a alumnos de 1º.

Además, los contenidos están abiertos a la participación de los estudiantes. En el Portal de Actividades de la web del ASL, se proponen y se votan los temas que más interesan y, en función de los votos recibidos, se hace o no la actividad. “Esto es clave”, dice Sergio Gómez, “porque nos conecta con los intereses de los estudiantes”. Francis Molina lo expresa así: “Significa no cerrarnos siempre a los mismos contenidos, sino abrirnos a las nuevas ideas”.

Si, como comentábamos antes, los contenidos se van socializando de los alumnos más mayores o los más jóvenes, también lo hacen las responsabilidades. Tanto Pablo como Francis tienen este año a cargo a otros alumnos de 1º que están asumiendo poco a poco las labores de relaciones externas, redes sociales y marketing. “La idea es que no nos pase como hace unos años, que el Aula se quedó parada cuando se fueron los alumnos de 4º”, explica Sergio Gómez. La idea de Pablo y Francis es irse de Erasmus el próximo curso, por lo que durante todo este 2019/2020 están preparando al equipo que asumirá sus roles. “Trabajamos mucho el relevo generacional, tanto en aspectos organizativos del Aula como en las actividades que se realizan”, afirma Sergio. “La idea del ASL es crear comunidad tecnológica, proactiva, que dé pasos al frente”, sostiene Pablo. “Al dar relevo a otros estudiantes trabajamos este aspecto”.

                                                                                                                                 Linux Install Party

 

Aprender a buscar oportunidades

Los alumnos, además de profundizar en contenidos que se tocan puntualmente en la carrera, desarrollan competencias nuevas, y quizás este sea uno de los puntos más interesantes de las Aulas Universitarias. Todo esto es un aprendizaje extracurricular que se llevan los integrantes del ASL y que profesionalmente les supone un plus. “En estos años he aprendido a saber hablar en público y a gestionar equipos de trabajo”, sostiene Francis Molina. “Por ejemplo, ahora que tengo a mi cargo a varios subdelegados, al trabajar con ellos también estoy desarrollando de alguna forma la capacidad de liderazgo”. Pero no solo eso. “El hecho de tener que comunicarme con empresas y profesionales es algo que no aprendes en el Grado y a mí me ha servido para quitarme ciertos miedos y ensayar lo que puede ser en el futuro tu vida profesional. En otras palabras, aprendes a buscar oportunidades”, explica. 

“De las competencias que yo he adquirido estos años, la que más me beneficia en el campo de la informática es el trabajo en equipo. A pesar de que en el equipo de coordinación tenemos responsabilidades individuales, todas las piezas encajan porque sabemos trabajar juntos”, afirma Pablo Rodríguez. “Eso es muy importante de cara al futuro laboral. Todas las empresas de desarrollo se fundamentan en un equipo de desarrollo, sean de software libre o privativo”, nos cuenta. “Los profesionales y las empresas que asistieron al Salmorejo Tech pudieron comprobar in situ el trabajo que habíamos hecho, que fue un éxito. Y yo no dejaba de asombrarme y me decía: ¡Es que todo esto lo he organizado yo con mis amigos!”, comenta entre risas. “Todo esto supone una ventaja competitiva sobre otros compañeros de grado. Al final todo el mundo sale con el mismo título, pero si a los conocimientos, además, le sumas competencias y experiencia, tienes un bagaje muy interesante que te ayuda a diferenciarte”, sostiene Pablo. Así lo corrobora Sergio Gómez. “Algunas empresas que han colaborado con nosotros en ciertas actividades, suelen llamarme para ver si disponemos de trabajadores con experiencia, y muchas preguntan por los alumnos colaboradores”, indica. El paso por el Aula puede suponer un trampolín profesional para los estudiantes.

                                                                                                      Integrantes del Aula de Software Libre

La motivación sigue alta entre los miembros del Aula a pesar del confinamiento. Quizás el Salmorejo Tech tenga que esperar al próximo año. Aún está en el aire y es pronto para tomar decisiones. Pero el aprendizaje de estos alumnos sigue su curso, adaptándose a la realidad, y desarrollando nuevas competencias como la resiliencia y la madurez. “Mira, llevo tres años en el Aula y la actividad ha mejorado bastante”, comenta Francis. “Creo que las actividades son de más calibre, en el sentido de que nos atrevemos a hacer más cosas que antes. Además, todo está más organizado y estructurado. Y lo mejor es que eso lo hemos aprendido juntos”, afirma. “Por eso yo digo que el Aula es un proyecto de vida". Pablo utiliza otra metáfora. El Aula es una actitud. En mi caso, esa actitud me ha la proporcionado, precisamente, participar en ella. Es ser proactivo, atreverse, no tener miedo”.

Larga vida al Aula de Software Libre.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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